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Opinión

Chile, campeón. ¿Mi sueño? Ñuble campeón.

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Sí, todos lo sabemos, casi todos lo vimos, gritamos, sufrimos y celebramos. Seguramente, habrán periodistas y futboleros que redactarían mucho mejor y hasta más pronto una nota al respecto si no estuvieran ebrios tras la celebración.

Pero escribo no solo como chileno, sino como chillanejo. De más está decir que estuve nervioso, que salté tantas veces del sillón que perdí la cuenta, que grité con el último penal y que me puse mi camiseta roja de Ñublense para ir como cientos de chillanenses, a la plaza de armas a celebrar.

Para muchos, el fútbol es una cortina de humo que evitan ver los problemas del país educación, desigualdad social, listas de espera, corrupción, subcontratación, colusión, AFP,etc y para nosotros, una pasión, una válvula de escape a una sociedad cada vez más violenta.

No puedo sentirme más agradecido de estos jugadores de darnos dos alegrías consecutivas, a un país que había tenido alegrías en el tenis, en el hockey, atletismo, gimnasia, y poco en el fútbol, más que las clasificaciones a uno que otro mundial. Algunos me han dicho que les falta ver a Chile campeón del mundo para poder morir en paz.

Probablemente, quien lea esta columna estará de acuerdo y aunque también disfrutaría de ver a mi país monarca del fútbol mundial, pero la verdad, no es prioridad para mi. Las prioridades en nuestra vida, dependerá de aquello que nos quite el sueño, dediquemos tiempo y hagamos con entrega y pasión, pero si tengo un sueño, algo que me gustaría hacer antes que Dios me llame a rendir cuentas: poder vivir y relatar el primer título de Ñublense en primera división.

ñublense a primera

Es bello gritar las copas de tu selección y vibrar con cada partido, pero no se imaginan las veces que he pensado en el agónico gol de Ñublense para lograr su primera estrella dorada, sí, esa que acompañe los astros plateados de torneos pasados, sufridos y celebrados del rojo.

Siempre acostumbré, desde la enseñanza básica a relatar las pichangas que se hacían en educación física, donde reconozco, no jugaba tan solo para evitarme la fea situación de quedarme al último, junto a ese compañero gordito que corría menos que yo. Ningún equipo nos quería porque éramos terriblemente malos … luego fue la enseñanza media.. allí jugué mas, aunque dudo haber mejorado.. Siguió el gusto por el relato, fuera en mi querido Liceo de Hombres o en ese Ñublense-Ohiggins que relaté de aficionado el 2009. Actualmente en la universidad, pude relatar los partidos de la Liga interna y quien diría, que tendría el privilegio de relatar semana a semana a mi rojo querido desde el 2015.

Soy de esos histéricos perfeccionistas que se oye para poder mejorar en el relato, aunque, resulta poco cuesta cuando uno es hincha apasionado. Pero ¿saben? Mi sueño en el fútbol no es ver a Chile campeón del mundo (como ya les decía), aunque claro que lo disfrutaría. Mi sueño pelotero, es ver a Ñublense campeón. He ensayado tantas veces.. ¿Qué diría? ¿nombraría a los ilustres ñublensinos que murieron deseando ver apenas a su equipo en primera división y lograr un título? ¿Me saldría ese discurso de “Nacimos como un equipo pequeño, fruto del esfuerzo y el tesón de su gente, pero hoy se cambia la historia, después de tanta miseria, luego de tantos triunfos morales, y campañas para el olvido, hoy Ñublense se hace grande, hoy saltamos al cielo y bajamos una estrella que costó más de 100 años y nos fue tan esquiva, esa estrella que hoy es el homenaje a Manuel Lara, Isaac Carrasco, Don Nelson Oyarzún, Esaú Bravo y tantos otros, hoy se unen la montaña, el valle y la costa ñublensina en un abrazo profundo y el llanto emocionado, sí, no es un sueño, no es una quimera, hoy podemos decir con la voz entrecortada, por fín, Ñublense, campeón del fútbol Chileno”?

En la plaza, en plena celebración, mientras esperaba a mi amigo Felipe Cruces que nunca llegó con mi camiseta del rojo ñublensino, alguien que no conocía se acercó y me dijo “hermano, Ñublense lo mas grande” y me dio un abrazo.. no de esos protocolares y fríos, sino de esos que solo quien ama su tierra puede comprender. Le abracé también y le dije “gracias hermano”. Ni idea quien era, pero amigo mío, espero que nos alcance la vida y que el día que nuestro equipo sea campeón nacional, podamos encontrarnos y darnos nuevamente ese abrazo sincero, ese día en que todos podamos volver a peregrinar hacia las plazas de armas de toda la futura región, ya no como chilenos, sino como ñublensinos y que volvamos a abarrotar la plaza de Chillán, como la selección nunca ha podido llenar y que si pudo Ñublense, cuando ascendió el 2004.

Espérame amigo, que tarde o temprano, vendrá el abrazo y la emoción, del Ñublense campeón.

 

Cristóbal Catejo Chacón.
Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía UBB.
Relator en Tribuna Roja.
Columnista de Chillán Activo y Chillanense.cl
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Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía UBB, Relator en Tribuna Roja. Columnista de Chillán Activo y Chillanense.cl
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