Los diablos rojos estrenaron nuevo equipo y una fea y poco representativa camiseta de cara a la segunda mitad del 2016, un plantel económico de cara al reajuste presupuestario y las multas por despidos ilegales por la cual fue sancionada la empresa deportiva Ñublense S.A.DP.

Años de ver una historia nunca acabar de ver inicios que prometen pero que nunca cumplen, pero esta vez es diferente, el plantel carece de grandes figuras y ausencia de cabrones, porque Rossen perfectamente podría haber sido el auspiciador número uno por varios años del camarin rojo.

¿Qué tenemos? Un plantel equipo lleno de juveniles y canteranos, esos mismos que reciben y recibían aportes económicos de $50.000 mensuales por hacer el mismo trabajo que un jugador profesional, los que aparte de entrenar, tenían y tienen que tener otro trabajo, generalmente de noche para mantenerse. Los mismos que la empresa deportiva los hacia caminar en ripio bajo el sol y lluvia para llegar a Paso Alejo a entrenar. Los mismos jugadores que tenían a su entrenador con sueldos impagos. 

Esa fue la contraparte que enfrentó a Colo Colo por la fase de ida de Copa Chile. Eso es lo vistoso que tuvo el encuentro. Si bien los albos tomaron el control del balón y el juego se vivió principalmente en el medio de un horrible césped (?) del Nelson Oyarzún más parchado que PES 2006. Las jugadas de mayor peligro estuvo en los pies de Lucas Triviño y Cristian Retamal que no lograron definir de la mejor forma frente al portero albo Justo Villar.

En la segunda mitad, Ñublense con el beneplácito de los albos, tomó más protagonismo. El arco de Villar fue asediado en varias ocasiones fallando en la estocada final. En tanto los albos apostaron al contragolpe que se encontraron con un cerrojo defensivo con los dos hombres de experiencia; Pedreira y Rojas, además a Reinoso que respondió cuando fue requerido. Una igualdad que deja en suspenso la clasificación la cual se jugará el domingo 17 de julio en el Estadio Monumental.

Hay una nueva esperanza, la fuerza que dejaron los diablos rojos en cancha es algo a lo que no estábamos acostumbrados, fueron imprecisos pero se vio un equipo, se vio compañerismo, se ve el esfuerzo. Pronto se apagaran las luces y se irán los lentes por enfrentar a un equipo grande y comenzará la batalla de Primera B. Que no los engañen, solo es merito suyo. No caigan en el lado oscuro.

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