Cristobal Catejo

Son muchos los sectores, que en la provincia de Ñuble se ven con opiniones distintas respecto al proyecto de Ñuble Región, contrario a lo que hacen pensar los políticos y los medios locales. Y es que decir “yo no creo en Ñuble Región” pareciera ser un acto poco digno, poco patriota por parte de un Ñublensino. No escribiré como “gran conocedor del tema”, sino como un ciudadano que ve este circo que se ha montado.
A decir verdad, este proyecto se ha elaborado tras una serie de supuestos, ideas erróneas, identificación repentina con la cultura local y la noción de que sería una victoria sobre el monstruo que es Concepción en Bío Bío.

Señalar que en la actual octava región, hay un desarrollo equitativo entre las distintas provincias que la conforman sería falso. Quienes hayan recorrido sus comunas, sus provincias, verán que efectivamente existe un alto centralismo respecto a la cabecera regional, pero es necesario aclarar que esto no solo ocurre en Bío Bío, sino (me atrevo a decir) en gran parte de las regiones que conforman nuestro país, lo que deja impotente a muchas capitales de provincia.
Sin duda, que esto está llevando a un proceso de atomización del país, mientras en el contexto mundial se vive el proceso inverso de generar macro-regiones, optimizando y distribuyendo de mejor manera los recursos. En Chile, se ha formado el concepto de que para progresar es necesario dejar de ser provincia y constituirse en región, peleándose las comunas más pequeñas el consuelo de ser capital provincial, lo cual perfectamente puede originar el mismo sentimiento de frustración hacia futuro al no obtener el desarrollo esperado con tal denominación como ocurre con Chillán en la actualidad.

Diversos movimientos, en específico el de Ñuble Región han esgrimido una base popular en cuanto a un sentimiento de la población en general para dar este paso importante, pero la verdad sea dicha: jamás ha existido una marcha o una organización ciudadana espontánea para expresar la necesidad o el deseo popular de ser región en las calles de la provincia.

Se ha engañado a la gente al decir que en la provincia habrá más puestos de trabajo. Debemos recordar que a nivel país, el principal empleador es el sector privado, y la experiencia de las últimas regiones creadas (De los Ríos y Arica Parinacota) reflejan que a 10 años de su creación, son sostenidas principalmente por el aumento en la inversión pública, lo que nos deja aún más dependientes del poder central, a saber de Santiago. Recordemos que en muchos de los puestos de trabajo que se generarán por el crecimiento de la burocracia estatal en la nueva región apuntarán principalmente a profesionales titulados de educación superior, lo que no atacará el desempleo más sensible, que es el que se encuentra en aquellas personas que no han completado los niveles obligatorios de enseñanza, o incluso quienes si lo hayan hecho, pero no tengan un título universitario o técnico profesional y cuya vocación de trabajo es principalmente agraria. De no existir inversión privada, esas personas seguirán sin trabajo, y los puestos en el gobierno regional serán utilizados por el cuoteo político, quizás sea por eso que existirá una especia de despertar zombie, de muchos políticos que deberían estar en el retiro, usted y yo, ya sabemos quiénes son.

Es preocupante, si consideramos que solo el 8,6% de la población de Chillán tienen un nivel de educación superior, siendo en la capital provincial la que concentra la mayor cantidad de profesionales titulados en instituciones universitarias o técnico profesionales y otras como Trehuaco solo alcanzan el 6,1%. En definitiva, seguirán las zonas de rezago.
El carácter agrario de Ñuble, sus zonas de aislamiento y los serios problemas de conectividad dentro de la provincia, con una cantidad importante de caminos sin pavimentar o parcialmente pavimentados nos hace cuestionar como puede llevarse de forma expedita la producción desde los campos hacia los diversos puntos de distribución, sean las ciudades de la región o los puertos ubicados en Concepción. Se vislumbra un panorama poco atractivo para las empresas del sector agrario que pudieran instalarse en Ñuble, lo que suma a la poca industria, realmente gravitante que existe actualmente.
Sin duda que el populismo tiene gran parte en esto. Es imposible no recordar en un volante del citado comité pro región de Ñuble en que se pedía la “creación de un puerto en Cobquecura”. Paradoja o no, en la Región de Los Ríos, se pedía lo mismo en Corral. Actualmente solo dos personas manejan un pequeño puerto y ninguno de ellos son de la localidad. Si mal no recuerdo, lo mismo se decía de Ralco y la creación de fuentes laborales para los pehuenches de Alto Bío Bío. Para que preguntar, cuántos de ellos trabajan hoy en la represa y los efectos que ello tiene hoy. Tampoco nada nos garantiza que de llegar empresas privadas a Ñuble, tributen en nuestra región.
Ya lo decía el profesor Adriano Rovira de la Universidad Austral, respecto a cómo la inversión privada incluso, había descendido en la región de los Ríos, al privilegiar zonas como Puerto Montt, ello lo recordarán todos aquellos que asistimos el año 2013 a la mesa redonda denominada “Las nuevas regiones en conflicto: Ñuble Región”, organizada por la Universidad del Bío-Bío, en el marco del Congreso Nacional e Internacional de Geografía que se realizó durante octubre del año ya señalado.

Lejos de favorecer la descentralización, se está fortaleciendo. Las banderas que han enarbolado distintos políticos apelando al sentimiento y la identidad local (que poco vale y defienden cuando se trata de proteger el patrimonio arquitectónico frente a inmobiliarias o a quienes constituyen patrimonio inmaterial), uno de ellos un conocido “afuerino” como se diría, a quien nunca nadie vio ni en el mercado de Chillán, ni en una trilla a yegua suelta en Ninhue o en una vendimia de Quillón o Portezuelo, hoy nos da lecciones de identificación con la provincia, de su “vocación forestal en producción” y de lo que es mejor para nosotros. Pareciera que no sabe los problemas de sequía de grandes porciones de nuestra hermosa provincia que se ven agravados por su “vocación silvícola”.

Estamos asumiendo la derrota frente a un modelo incapaz de ser corregido y que ahonda la idea de que Santiago seguirá dominando. Se desmembrará Bío Bío, la segunda que podía hacer contrapeso a la zona Metropolitana, rencillas que bien sabemos los estudiantes de la historia, se remonta desde la creación de la República y seguiremos dependiendo de la inversión pública, a saber, desde el más monstruo de todos los monstruos: Santiago.
No será de extrañar, que posteriormente (y según entiendo ya se está ideando por grupos locales) se mutile la V región, creando una zona de interior con Quillota, San Felipe y otras más.
Nada cambiará, si no se moderniza la estructura del estado, que lleva décadas sin sufrir una cirugía mayor. Hambre hoy y parece que hambre mañana.

  • https://www.df.cl/noticias/economia-y-politica/macro/en-las-regiones-urgen-por-inversion-y-alianza-publico-privada-para/2016-02-05/205511.html
  • http://www.plataformaurbana.cl/archive/2016/10/05/arica-y-los-rios-analizan-las-dificultades-que-enfrentan-a-nueve-anos-de-su-creacion/
  • http://h.ladiscusion.cl/index.php/ciudad/noticias964883477/comunas/30168-especialistas-recomiendan-no-generar-altas-expectativas-con-nuble-region
  • http://nubleregion.042.cl/triptico.htm
  • Caracterización de la Provincia de Ñuble. Una propuesta estratégica para el desarrollo del territorio. Benito Umaña Hermosilla (Editor general). Ediciones UBB. 2015
Cristóbal Catejo Chacón.
Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía UBB.
Relator en Tribuna Roja.
Columnista de Chillán Activo y Chillanense.cl

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